Aprendiendo de lo vivido – Parte 4

Nuestra América y la otra América (continua)

 

Cuando el terror se vivía en el Sur, en Centro América vivíamos una paz aparente; pues ya se llevaba adelante la sorda persecución y represión política. Esta era dirigida por asesores militares de los EE. UU., designados en El Salvador a trabajar en los Cuerpos de Seguridad especialmente y en otras dependencias de Fuerza Armada de El Salvador. Así se aseguraban de la obediencia y sometimiento de los gobiernos de turno.

En el caso de El Salvador los gobernantes militares se sucedían en el poder y en Nicaragua liberales y conservadores hacían de títeres, mientras gobernaba el dictador Anastasio Somoza; durante más de 60 años los intereses extranjeros siempre privaron sobre la democracia y el desarrollo de estos países.

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La represión que se implementó fue bien ocultada y manipulada por los medios de prensa locales quienes no solían denunciar los hechos acaecidos y buscaban justificarlos argumentando que se defendían sus derechos; no importaba entonces la democracia y menos los derechos de quienes exigían derechos democráticos. Esto contribuyó en un inicio a lo poco obvió que fue de la represión.

Fue entonces cuando dieron inicio de los llamados Escuadrones de la Muerte, la Mano Blanca, etc., y da inicio además el negocio del secuestro. Durante mucho tiempo la represión fue de pocos conocida y considerada por muchos ciudadanos, como la forma de vivir en un entorno seguro, libre de comunistas.

Aquí se puede hacer otro paréntesis. Si borras de la historia lo anteriormente mencionado, puedes haces creer que el partido ARENA, fue el precursor de los Escuadrones de la Muerte. (ARENA se funda hasta en 1981 casi veinte años después) de su origen. Pero la incompetencia de la izquierda ante el entonces fuerte enemigo ideológico, debió inventar y repetir la mentira una y otra vez, hasta que su gente y parte del pueblo lo creyó a pie y juntillas; y aún hay muchos fanáticos continúan creyéndolo. Además, hay en el medio temor a decir la verdad y señalar cuando y donde se originó la represión y la razón por que se toma la justicia por propia cuenta y los derechos fundamentales del hombre se violan.

En El Salvador y América latina estallaron casi dos décadas de persecución política, los golpes de estado solemos decir que únicamente no se dan en EE. UU., pues ellos los dirigen y designan fallidas elecciones cuando sus designados no ganan, y declaran gobiernos ilegítimos aquellos que no doblegan sus intereses a los que se pretenden imponer, todo aquel que se opone a intereses de las corporaciones y al gobierno de los EE. UU., sufre consecuencia que no pueden ser previsibles.

A estas acciones interventoras debió sumarse la paranoia que causo la Doctrina McCarthy, la que través de la prensa y otros medios, nos hizo vivir enfrentados y aún hoy en día 50 años después, hay quienes hacen ruido y pretenden asustarnos con el petate del muerto.

Lo que no es posible evitar es el que se haga público cuando hay creciente descontento social, cuando el padre de familia no tiene los medios para llevar lo necesario a su hogar; esto en cualquier país tarde o temprano da origen a los movimientos sociales que se ven obligados a establecer sus propios medios de difusión pues los tradicionales ignoran sus demandas y más tarde surgen las confrontaciones. Esto es básicamente lo que, en El Salvador, sucedió en 1932 y en 1979. Claro está que no fue espontaneo, fue provocado.

La enajenación que se utilizó para polarizar nuestros pueblos, colocó al que necesita mejores condiciones de trabajo, mejor salario como el enemigo “comunista” que era amenaza la seguridad nacional y por lo tanto debe eliminarse. Y salvó de responsabilidad a aquel egoísta llamado empresario, que se enriquece no permitiendo que sus trabajadores satisfagan sus necesidades.

Los movimientos sociales consideraban que luchaban en contra de los sistemas dictatoriales que imponían los EE. UU., y esto fue aprovechado por las oligarquías locales vieron en este esquema la oportunidad de mantener sus privilegios y al pueblo someterlo, incluso llegando a eliminar a quien se desafiara sus reglas llegando incluso a tomar medidas como la de quitar la vida a religiosos y líderes políticos, sindicalistas y luchadores sociales; sin duda entre los inocentes hay quienes pagaron justamente por sus pecados.

Durante los años 60 y 70 la asistencia militar y de inteligencia de los EE. UU., se destaca a los departamentos S2 (inteligencia) en especial de los Cuerpos de Seguridad y Fuerzas Armadas, en El Salvador y muchos países, y estos se convierten en la cara oculta de la persecución política y crímenes de lesa humanidad en América y el mundo.

Las acciones dirigidas por “militares extranjeros” contribuyen a desprestigiar a nuestras entidades de seguridad y militares y a sus miembros. Mientras estos asesores con las manos ensangrentadas regresan a su país de origen, protegidos por la inmunidad demandada a cambio de la “ayuda militar” o los créditos otorgados.

Los movimientos de masas e insurgentes por falta de medios de prensa, no tuvieron éxito acusando a los extranjeros que dirigieron estas actividades de persecución política. Sus reclamos nunca alcanzaron las portadas de la prensa local al servicio de los intereses extranjeros y los propios.

La propaganda de los grupos insurgentes, además, debió repentinamente cambiar de enemigo a combatir; su enemigo principal dejó en el caso de El Salvador, el gobierno militar y la Fuerza Armada, el enemigo ahora resultó ser más peligroso pues los combatía con ideas, era una entidad política llamada ARENA. Está debía entonces la entidad que cargaría y sería el blanco de todo acto de desprestigio y persecución política.

Fue entonces que el desprestigio de la insurgencia se vuelca en contra del enemigo que ganaba votos en los eventos electorales.

La campaña fue tan efectiva que incluso permitió a la vieja oligarquía, tomar el poder del partido ARENA que le pertenecía al pueblo y convertirlo en su nuevo instrumento para asegurar la continuidad de sus beneficios, sin importar el deterioro de calidad de vida de su propia gente.

Esta maniobra y las malas ejecuciones de sus cuatro gobiernos consecutivos, han resultado en la creciente desconfianza de los votantes y provocado el alejamiento de sus seguidores. Por consiguiente, no es de extrañar la perdida de dos elecciones presidenciales consecutivas y grandes derrotas en elecciones municipales y de legisladores. Todo indica que ARENA se encaminan con la actual impuesta dirigencia, a una tercera y contundente derrota.

Durante el conflicto bélico, los movimientos de masas y grupos armados llevaron adelante su agenda de asesinatos a sangre fría de personal de baja en las instituciones militares, a la vez que aumentaban los actos terroristas en contra de la ciudadanía destruyendo la infraestructura nacional, además, se mantuvo la amenaza al Poder Judicial para garantizar la libertad de sus miembros al ser capturados.

Con esto lograba que la anarquía creara más desorden y como consecuencia para hacer justicia se volvía necesario que los soldados ejecutaran a los insurgentes capturados evitando que fueran liberados por el Juez; esto dio lugar a un gran número de actos de Lesa Humanidad que se pretendieron dejar en el olvido con una arreglada Ley de Amnistía, que por fin fue derogada.

De estas acciones ilegales son tanto culpables militares, como revolucionarios.

No perdemos la esperanza de que la Justicia se aplique a ambos, si es que queremos en realidad vivir en paz.

Lo inexplicable tiene explicación, cuando el beneficio de una de las partes queda expuesto.

La población dentro de los que yo me incluyo, en esa época tomo bando, se volvió radical, opto por defender lo que creía correcto.

Pero resulto que lo correcto para unos, no lo era para otros. Los principios humanos y cristianos, fueron dejados de lado.

Para la clase económica dominante, sus principios se encuentran definidos por intereses y privilegios.

Y para los desposeídos el problema es la imposibilidad de generase los bienes esenciales y satisfacer necesidades.

En medio del caos que durante los 13 años de guerra se vivieron, no fue posible identificar y ponerse de acuerdo en solventar esta pequeña, pero gran diferencia entre intereses y privilegios, ni ideales y principios.

Algunos años después reconocemos que fuimos utilizados, por uno u otro bando y que a pesar de tanto sacrificio nuestro pueblo continúa sin recibir el apoyo necesario para su educación y desarrollo. Qué hoy la misma corrupción que ayer, rigen al nuevo gobierno en el poder; los gobernantes se enriquecen y el pueblo continúa insatisfecho y enfrentado.

Ahora resulta a muchos, más difícil comprender y encontrar respuesta a la pregunta: ¿Por qué, luego de servir como lacayo fiel por más de sesenta años a los intereses de EE. UU., y ser considerado un aliado de la causa anti-comunista, de pronto, de la noche a la mañana, ese gobierno es derrocado y lo enemigos de la democracia, reciben el apoyo y tu pueblo se sume en una guerra que se extiende por 13 años?

Mi generación es testigos y fue sacrificada durante este período del gobierno del presidente James Carter durante el cual se derroca el Sha de Irán, con tremendas y adversas consecuencias en apariencia para los EE. UU., luego se da el derrocamiento del Gobierno del general Carlos H. Romero en El Salvador y se ven favorecidos quienes esgrimen principios contrarios a los del Imperio, otorgándoseles incluso el reconocimiento a la beligerancia; mientras al Gobierno y la Fuerza Armada, la que doblegó hasta el servilismo, se le restringía y condicionaba la ayuda y los suministros de armamento.

A los Sandinistas en Nicaragua quién les ayuda a triunfar es también James Carter, él derroca al fiel lacayo el dictador Anastasio Somoza, quien es castigado cuando ordena a Israel suspender la entrega de armamento y munición que esperaban las tropas de Somoza. Meses después al Gobierno de Costa Rica y a su presidente Carazo Odio, deben ceder su territorio, por demanda de Carter, para que allí se establezca la base militar desde la que se lanza la invasión final de las fuerzas sandinista que derrocan al gobierno y toman el control de Nicaragua hasta esta fecha.

Es posible continuar soñando como dice el pueblo “en pajaritos preñados”. ¿O es hora de tomar la rienda de nuestro destino?