¿Democracia o Dictadura?

ERNESTO PANAMÁ | Martes, 03 de noviembre del 2020

La democracia es un sistema imperfecto, pero que permite a la mayoría de nacionales de cualquier país decidir quién lo va a gobernar.

En este sistema generalmente los mayores de edad están habilitados para ejercer el derecho del sufragio y elegir a quién deberá dirigir el destino de todos los habitantes del país en que la elección se lleve a cabo.

Un argentino me comentaba que este sistema condujo a la crucifixión de Jesús, la mayoría lo condenó y liberó a los criminales.

En Grecia uno de sus grandes filósofos decía, “la democracia es el gobierno de los pobres, por lo que los mejores debemos convencer a la mayoría para que nos elija”.

Pero hay algo muy importante en este sistema y es que él voto del artesano, el plomero, el mecánico, el ama de casa, el analfabeto tiene igual valor que el del dueño del consorcio empresarial, el abogado, el doctor, el ingeniero, etc.

En el campo democrático todos estamos al mismo nivel.

Durante mis primeros diez años viví en un mundo honrado con crecimiento económico global del 6 % del PIB y los posteriores 60 años con suerte se alcanzó el 3 % del PIB.

En este período quiénes se creían los mejores, se las ingeniaron para engañar, dividir y enfrentar a la masa electoral y en medio del caos ellos manosearon el sistema político designando a los funcionarios que el pueblo debía elegir y que finalmente servirían a la élite no al pueblo. Esta es otra falla de la democracia, pues permite que mal intencionadas y corruptas personas utilicen la propaganda para confundir a los votantes.

Pero la sabiduría de la democracia lleva a las personas con menos recursos a sufrir más cuando unos pocos se enriquecen y la mayoría se siente frustrada por no poder tener un empleo bien remunerado con el que pueda dar a su familia educación, alimentación, vestuario y no existen medios para superarse.

Es en este momento que la sabiduría de la democracia resucita, despierta a la masa que estuvo confundida, la que decide ir a las urnas y termina con los viejos sistemas de gobierno. Esto ha sucedido en el siglo veintiuno en El Reino Unido, Estados Unidos, México, El Salvador y otros países del mundo. Es entonces que la democracia vuelve a tener sentido y la mayoría decide el nuevo rumbo.

Un resultado exitoso con estos cambios tampoco se puede asegurar, los electos son seres humanos y por lo tanto imperfectos. Pero la mayoría decidió el cambio, pacífico y democráticamente ganándose el derecho a probar una nueva estructura.

Por su puesto quienes perdieron el poder creen que los ignorantes se equivocaron y que con viejos engaños y propaganda recuperarán el poder. Se les olvida que por 60 años hicieron sufrir hambre, privaciones y frustración al pueblo y eso no se hace desaparecer con propaganda.

El cambio en contra de regímenes corruptos en mi humilde opinión lo lidera el Reino Unido en donde el viejo poder ha dilatado la voluntad popular por casi cuatro años y este 31 de diciembre abandonará con o sin acuerdo la Unión Europea.

Los EE. UU. están por terminar cuatro años de lucha en contra del régimen derrotado que en su desesperación ante una nueva derrota amenaza con la desestabilización civil.

Mañana martes 3 de noviembre los norteamericanos decidirán no solo su futuro, si no el futuro de todas las naciones del planeta.

Si gana la elección Joe Biden, candidato demócrata el ejemplo de desarrollo que seguirá el mundo es el del expansionismo del partido comunista chino, su gobierno dictatorial y represivo que deberá cambiar nuestra cultura para volvernos esclavos, borregos y dependiente de su corrupto sistema.

Si el pueblo norteamericano aprecia su libertad y su sistema democrático, la victoria será la reelección del presidente Donald J. Trump y podremos continuar siendo naciones bastante independientes que poco a poco nos libraremos de la corrupción que nos gobernó.

La libertad del pueblo chino, la independencia de las naciones europeas y la paulatina disminución de la corrupción mundial y el progreso de habitantes del planeta es el futuro que en este caso nos espera.

Confío en que el Señor iluminará a pueblo norteamericano para que su decisión sea la correcta.