El negocio de la guerra

ERNESTO PANAMÁ | Lunes, 06 de julio del 2020

El expresidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower, quien comandara las tropas de Europa Occidental que derrotaran a la Alemania Nazi y fuera el primer comandante de las fuerzas de la OTAN, en su discurso de despedida de la presidencia en 1961, revela que un nuevo poder está creciendo y que su influencia debe detenerse pues amenaza el sistema democrático en que los Estados Unidos se funda y este es el que lo ha conducido a liderar el mundo libre.

Sus palabras en el siglo veintiuno no solo se vuelven proféticas, si no que el arraigo de ese poder global estuvo a punto de consolidarse ya que para el 2024 pretendía haber logrado las condiciones de desequilibrio mundial que le permitirían declarar el establecimiento del Gobierno Mundial.

Para contribuir a analizar con detenimiento esta situación me permito dejar este enlace Guerras en el mundo  en donde creo se registran la mayoría de los conflictos militares.  En el escrito hago referencia a algunas y nótese que todas se dan posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La guerra de Indochina se extiende por 8 años al tratar Francia inútilmente de volver a ejercer control sobre su antigua colonia y los locales se lo impiden. La violencia desatada en Colombia del 48 al 58 se reanuda en los años 60 y dan paso al aparecimiento de los carteles de las drogas. La Guerra de Corea dura 3 años y solo se firma un armisticio. La revolución cubana se establece luego de 6 años de guerra. La liberación de Argelia dura 9 años. Los franceses abandonan Indochina, Estados Unidos interviene y la guerra de Vietnam se extiende por 19 años hasta su derrota. Irán, Irak pelean por 8 años una guerra que busca evitar la supremacía del islamismo. La guerra civil en Sudan dura 22 años y este país antes fue administrada por el Reino Unido. La guerra civil en Guatemala se mantiene por 36 años. Por 6 años se prolonga la guerra en El Congo que busca liberarse de la tutela de Bélgica. EE. UU. aborta la operación de Bahía de Cochinos y se establece en Cuba el régimen socialista. Eritrea y su guerra alcanzan los 13 años hasta independizarse de Etiopía. Operación Cóndor en Sur América alcanza los 10 años y en ella los EE. UU. coordina con los gobiernos de Sur América el combate al terrorismo dando paso a la persecución ideológica y finaliza en la traición a los gobiernos suramericanos quienes antes fueron sus aliados. El golpe de estado a Allende da paso a 17 años de guerra y terrorismo que desestabilizan a Chile.

Sin duda la producción de armas, munición y colaterales han mantenido una demanda que ha permitido a los propietarios de esta industria crear trillones de dólares en ingresos y este dinero en asocio con quienes manejan los bancos centrales del mundo les permite comprar políticos y burócratas quienes les facilitan continuar aumentando su riqueza e influencia política.

A este grupo se le conoce como el Orden Mundial y operan manejando en los diferentes países dos gobiernos paralelos, a uno se le conoce como el “gobierno en la sombra” y está integrado por políticos de toda tendencia y burócratas, al otro se le conoce cómo “el gobierno profundo” y está formado con miembros de los cuerpos de inteligencia y seguridad, quienes contribuyen al sometimiento de gobiernos y naciones.

Este poder se establece en todos los gobiernos del mundo y en el nuestro lo hizo como popularmente se dice: con paciencia y salivita.

Por suerte los pueblos aún tienen el poder de elegir democráticamente y cuando se hartan de no ver un futuro mejor, masivamente acuden a las urnas y su voluntad debe respetarse.

Esto sucedió en el 2016 en el Reino Unido y Estados Unidos en donde los pueblos en las urnas deciden romper con la vieja estructura de gobierno. En el 2018 en México, el pueblo decide también terminar con el sistema de gobierno que los viene empobreciendo. En el 2019 los salvadoreños decepcionados de gobiernos militares, 13 años de guerra terrorista y treinta años de gobiernos corruptos acude a las urnas y deciden elegir a un gobierno que cambie su estructura y objetivos.

Los cambios han dado, pero nada está garantizado en los países mencionados.

Pero se vive la esperanza y se mantiene la convicción de que los pueblos deciden su destino.