La historia que no viviste – 2da. Entrega

Solo para jóvenes menores de 40 años.

 

Pues bien, su servidor cuando se da el golpe de estado cuenta con 19 años.

Mi niñez estuvo influenciada por la radio, las películas los fines de semana, la vida en familia era una grata costumbre. A los seis años conocí la TV era Blanco y negro dos o tres canales, noticas al medio día y en la noche. Los periódicos llegaban a casa, pero no los leía, veía los cómicos, Trucutú, El fantasma, Tarzán, El príncipe valiente. Archie, Periquita, entre otros.

Escuchaba a mi padre relatar que la gente abandonaba Cuba, pues eran despojados de sus propiedades.

Esta propaganda que reproducían nuestros medios de difusión llegaba a través de las agencias internacionales de noticias, Reuter, Prensa Asociada y otros servicios que los periódicos y algunas radios pagaban y publicaban lo que ellos escogían como importante.

De San Salvador llegaba a Santa Ana El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica y en la ciudad se publicaba el Diario de Occidente. Además, recuerdo se pasaban noticias en el cine, por supuesto noticias con varios días de atrasó en relación con la fecha de suceso.

Nuestros padres creían a pie y juntillas lo que estos medios de prensa les dejaban saber cómo noticia del extranjero, además de las noticias nacionales, de esta forma nuestra mente se iba moldeando.

Por supuesto las diferencias sociales existían, y la relación era armoniosa.

Con el pasar de los años los medios de difusión crecen se expande su cobertura, la población tiene más información da inicio el cuestionamiento a los gobiernos militares, se conocen de los fraudes electorales y se crece el conocimiento de la oposición a este tipo de gobiernos, lo que acentúa las campañas de propaganda en contra del comunismo y el socialismo.

Esto lleva a consolidar las alianzas entre las familias más ricas del país con los militares.

Los militares saben que, de llegar los comunistas al poder, ellos dejarían de gobernar. Y las cabezas de las familias ricas temen perder sus propiedades agrícolas, privilegios legales, comerciales además de perder el control que tienen sobre el Poder Legislativo.

Los dueños de los medios difusión se suman a la alianza pues se plantean que en un régimen comunista no existe la libertad de prensa y además ellos son familias enriquecidas con el monopolio del papel y la noticia privilegios que perderían.
Es por esta razón que la información por ellos producida se aleja más de la imparcialidad y condena todo lo que se opone a los regímenes militares, oculta la represión política acentuando el lavado de mentes.

A esto debemos sumar la directriz que aún profesa esta alianza nacional con la internacional, de que hay que evitar la educación del pueblo pues es más fácil intervenir la mente de personas incultas.

Estas alianzas, políticas y resultados siguen dominando la caótica situación nacional al que agregamos la nueva variante del creciente poder de los cárteles de la droga y la violencia que aterroriza sin necesidad de declarar una guerra formal, la sociedad se mantiene sometida.

Es imprescindible para lograr esto, no revelar la verdad ya que esto permite la confusión que permite se llegue a acuerdos y es por esta razón por lo que los libros escritos por militares y miembros de las fuerzas revolucionarias, no aportan nada a la unidad de nuestra nación.

Algunos lo hacen porque desconocen los hechos, pero otros los ocultan a propósito para tratar de justificar una posición que no tiene defensa. Mientras que la población se inclina por una historia. Y rechaza la posibilidad de unión nacional.