La historia que no viviste – 4ta. Entrega

Solo para jóvenes menores de 40 años.

 

Vale la pena aclarar que El Salvador durante el período 1932 – 1944, fue bastante independiente, sobrevivimos y salimos de deudas sin la injerencia extranjera.

Desde entonces nuestro pueblo y gobernantes carentes de un buen sistema de educación y falta de cultura por más de 70 años hemos sido sometidos a obedecer a intereses ajenos a los nuestros.

A propósito, se nos mantiene sin recibir la educación necesaria, por lo que no se estimula la necesidad de superación. Para quienes desde el exterior nos dictan que hacer se hace más fácil hacerlo a ignorantes que a ciudadanos educados. Los rebaños no piensan y pensar hace falta para actuar acorde a nuestras necesidades.

Es así como doctrinas como McCarthy vienen a fortalecer la actuación imperialista y refuerza viejas doctrina como la Moore en la que se estableció que, en el continente americano solo los EE. UU., tiene derecho a influir. No es bienvenida la inversión europea, ni de otras naciones.

¿Sabías esto?

Estas causas externas tienen el objeto de mantenernos como esclavos, como colonias y se asegurar de que jamás lleguemos a aspirar ser una nación desarrollada.

Ellos deciden que nos gobernaran militares. Más tarde demandan al gobierno que ellos designan, dar trato preferencial a sus consorcios multinacionales.

Además, ellos niegan la transferencia de tecnología y se aprovechan de ella para demandar se les conceda derechos a explotar nuestros recursos que explotan y sin que recibamos una justa retribución.

Otra causa externa es la espada que pende del cuello de los militares. Ellos reciben el privilegio de gobernar, armas, se les asignan asesores y además tienen garantizado el gobierno del país gracias al poderos y dinero del gobierno extranjero, por lo tanto deben obedecer, si no la espada cortará su cabeza, es decir perderán beneplácito para gobernar.

Esta realidad y actitud de nuestros militares, llega a causar indignación entre profesionales y académicos este sentimiento se expande lentamente pues los medios para transmitirse son reducidos. El número de personas que se oponen a este sistema dictatorial disfrazado de democracia se focaliza en el centro de estudios superiores la universidad y la voz que, demandando la institucionalización de un sistema democrático, no se puede detener.

Para entonces nuestra población se encuentra dividida, polarizada y no parece que la reconciliación sea posible.

Están aquellos que no desean el comunismo, que no desean sus valores y tradiciones sean abolidas y los otros que desean abolir el sistema injusto, mejor distribución de la riqueza, etc.

Los salvadoreños estamos polarizados, nos creemos de derecha e izquierda, capitalistas o socialistas, liberales o conservadores, etc, etc.

Lastimosamente, nosotros no somos los que decidiremos lo que se va dar.

Las demandas de quienes se creen representar la izquierda o la democracia por supuesto están en contra de quienes han decidido que los militares deben gobernar, los EE. UU., y sus intereses.

La decisión se toma basada en la premisa de proteger la Seguridad Nacional de los EE. UU.

Los asesores militares extranjeros destacados en la unidad de inteligencia de casa Presidencial y Cuerpos de Seguridad, tienen en su radar a todos aquellos que se oponen a los regímenes militares, entre ellos los hay personas que trabajan para los comunistas, socialistas y personas que sinceramente desean un sistema democrático para el país
.
Es así como sin diferenciar de una voz democrática o radical se ordena al presidente de turno que elimine, reprima y calle las voces que se oponen a su gobierno y los intereses del imperio. Las ordenes de los asesores militares extranjeros deben ser ejecutadas por oficiales salvadoreños que han sido sometidos a riguroso entrenamiento sus cerebros han aprendido que las acciones que ejecutan son buenas y que de esta forma trabajan por evitar que su país caiga en manos del comunismo.

Caso de no cumplir con estas demandas, la ayuda militar será suspendida al igual que la ayuda económica y además se arriesga al bloqueo de las exportaciones y ultimadamente si el gobernante cae en desgracia será removido de la presidencia.

De esta forma los gobernantes impuestos, se encuentran atado de pies y manos y es entonces quienes habla de democracia, son tildados de comunista y reprimidos.

Los sistemas de gobierno militar no fueron producto de la voluntad popular, por lo tanto, no pueden acudir pidiendo ayuda a su pueblo. Y cuando pretenden ayuda del gran capital se dan cuenta de que ellos son fieles al poder extranjero, no a los uniformados.

Esto lo vivió en carne propia el General Romero.