Ocho historias para tu entretenimiento

La búsqueda

Su maestro le aconseja que, si su deseo es triunfar en la vida, debe encontrar la vocación que le permita trabajar disfrutando de hacerlo lo que le permitirá realizarse y ser feliz.

Los de abajo, arriba

Epifanio

—Pues veya uste, yo nunca he agachado el lomo y el dinero si es algo que me requeté sobra.

Heriberto

—Dicha la suya, mi estimado; en mi caso los ingresos que el arduo trabajo me proporciona apenas si me permiten cubrir las necesidades básicas.

Cita perdida

—Me faltan los zapatos, ¡uy!, qué porquería, parece que alguien me los vomitó anoche, están asquerosos. Me duele hasta pensar.

La radio está programada y se enciende a las 8:30, escucha música y minutos más tarde el locutor dice: -Son las 8:32 de la mañana, llueve a torrentes, no salga sin su paraguas y capa. Las inundaciones en el centro de la ciudad son causa de un gran congestionamiento vehicular y los vientos han derribado árboles en diferentes puntos de la ciudad.

Llegada la hora

Don Pedro Camina por el corredor despacio, entre macetas de diferentes tamaños con bien cuidadas plantas y flores que adornan su paso; ha llegado al patio principal en cuyo centro un frondoso y viejo palo de mango señorea, allí está su banca favorita para tomar el sol de la mañana y meditar como es su costumbre diaria.

Pasa el tiempo… y este día su permanencia bajo el árbol de mango se extiende más de lo usual.

Carta a mi amigo

Perturbado está don Eduardo, por el futuro de sus trabajadores y país. Entra a su casa y con paso firme se dirige al escritorio, toma asiento, papel y la pluma decidido a escribir a su amigo el presidente y relatarle como él percibe el desarrollo de los acontecimientos. Con el presidente él, compartió pupitre en años de infancia y bachillerato.

Hacía tiempo no se comunicaban y desde hace tiempo don Eduardo se sentía impulsado a hacerlo, y fue hasta este día 21 de diciembre que toma la decisión de no posponerlo más y se sienta a escribir.

Encuentro casual

—Trabajo también en lo propio tengo un negocio de comida. A nuestra edad, ya no se encuentran empleo.

—Si vos, la cosa está tan jodida

—Por eso a veces que agradezco el no haberme casado.

—¿Continúas, soltero?

—Pues sí, me echo las canas al aire y sin compromiso, aunque a veces me siento solo y cuanto más viejo uno se vuelve, más esporádicas eso de las canas al aire.

—Verdad y nunca estamos contentos con lo que tenemos, dicen que los solteros quisieran estar casados, los casados muertos, que las mujeres quisieran ser hombres y que los hombres quisieran ser ya sabes.

Muerte y libertad

Dirige el asedio se el teniente Palacios y lo que queda de sus hombres, los jóvenes perseguidos le han causado ocho bajas a su escuadra.

Palacios siempre anhelo ser militar y vivir la vida cómoda de su padre el general, quien nunca conoció la guerra y sirviendo a la oligarquía amasó cierta fortuna. Esta pensó durante años sería la forma más fácil de vivir la vida y al final gozar de una buena pensión.

La huida de las comadres

María ante el escándalo corre desde la cocina hasta la sala y al abrir la puerta es atropellada por las comadres que, con caras de horror, se abalanzan a cruzar la puerta abierta en franca huida haciendo caer sentada a María.

Las comadres corren despavoridas y dejan tras ellas, azafates, pailas, tazas, zapatos y toda compostura de lado, buscando ponerse a salvo de la pareja de fieros roedores…

María sentada en el suelo se echa a reír y sin poder contenerse, ante la escena, ríe a carcajadas.