Lo que no sabías, lo que vivimos y lo que juntos podemos lograr

ERNESTO PANAMÁ | Domingo, 07 de junio del 2020

¿Sabías que la manipulación de los oligarcas salvadoreños había prohibido al gobierno de El Salvador otorgar créditos a bajos intereses que recibía de gobiernos amigos para el desarrollo de la micro y pequeña empresa?

¿Sabías que debieron transcurrir casi sesenta años, para que el gobierno electo por el pueblo en el 2019 terminara con este abuso?

Conocí de esta arbitrariedad oligárquica cuando el entonces gobierno de Taiwán se negó a desembolsar créditos por varios millones de dólares para micro y pequeños empresarios.

En los años 60 los militares sumisamente se dejaban guiar por los patrones quienes decidían quienes serían electos como diputados del PCN y servirían a sus intereses. Entonces promulgaron la ley que prohibía al gobierno entregar directamente estos créditos pues era competencia que dañaba a la banca privada.

Aprobada esta ley el gobierno debió entregar estos créditos a los bancos privados y ellos los harían llegar a los usuarios cobrando no un 3 %, pero un 6 o 9 %. Así el desarrollo de micro y pequeños empresarios se paralizó.  Por casualidad conocí de la existencia de esta ley cuando el gobierno de Taiwán decide no entregar este tipo de créditos pues enriquecería a banqueros y no crearía nuevas empresas.

Casi sesenta años después el gobierno actual tiene la decencia de acabar con este privilegio y ahora de nuevo el gobierno podrá otorgar este tipo de créditos directamente a través de BANDESAL, Banco Hipotecario y otras instituciones a micro y pequeños salvadoreños que deseen iniciar sus negocios y creará más competencia, más oferta de productos y mejores precios para los consumidores.

Este sistema de control partidario fue el que los que huyeron a Miami, a su regreso y muerto d´Aubuisson implantan en ARENA volviéndolo en su instrumento como antes lo fue el PCN. Esto conduce al partido a su fin y si bien quién escribe es uno de los primeros en advertirlo, ahora otras voces como las de Ernesto Muyshondt y Milena Mayorga, se suman.

Elegimos un gobierno para que gobierne por cinco años, ha transcurrido uno y los logros en salud y delincuencia superan en mucho a lo hecho en los últimos sesenta años.

Por supuesto hay quienes nunca viajaron en bus, quienes nunca han visitado el Hospital Rosales o el ISSS.  Y estas personas dicen dudar de la mejora en seguridad, y en hospitales; pero tienen empleados y podrían tener la humildad de preguntarles si estos beneficios resultan ser parte del 95.7 % de aprobación a la administración Bukele según La Prensa Gráfica Datos.

Logros que se dan el primer año de gobierno, en medio de una pandemia no vivida en cien años y sumadas a la devastación que las tormentas tropicales Amanda y Cristóbal dejan a su paso.

Resulta inaudito entonces que quien ni siquiera gana la nominación partidaria, y ahora recibe el apoyo de los dueños del país para alcanzar la presidencia de ANEP, de pronto decide ir en contra del gobierno con un plan mandado por sus patronos para reactivar el país económicamente; sobre poniendo el interés económico a la salud de los “trabajadores”.

Ahora ellos no pueden ir a los hospitales en Miami, pero permanecerán en casa mientras sus empleados van a trabajar. Los trabajadores correrán el riesgo de enfermarse, y enfermos ¿quién llevará el sustento al hogar? Nuestro sistema de salud podría saturarse y muchos morirían. ¿Por qué no esperar un poco a la mejora del sistema de salud que por primera vez en sesenta años se moderniza?

¿Qué tanto cuesta esperar 10 o 15 días más? ¿Qué tan urgente es pagar lujos, que valga la pena arriesgar vidas? ¿No pueden usar el dinero de los paraísos fiscales?

Se les olvida a la minoría, que el 95 % de la población apoyamos al gobierno, que apenas comienza el segundo año, que en febrero 2021 los serviles en la asamblea legislativa pueden volverse una minoría y que esto puede dar paso también a sanear el sistema judicial.

Nunca es tarde para recapacitar, ricos y pobres siempre existirán pero la mayoría pude ser el balance que de esperanza a un sistema de convivencia en armonía.

¡Vivan los salvadoreños!