Teoría de países satélites

 

No importa cuál es tu trabajo o rama productiva a la que te dedicas, existen acciones ajenas a tus actividades que afectarán tu vida diaria e incluso el futuro de las generaciones que van a sucedernos.

Lastimosamente existen quienes se oponen a que se conozca, el pensamiento de personas que se dan el tiempo para inquirir sobre sucesos que no parecen normales; y que resultan ser negativos para el desarrollo de un mundo equitativo, en donde todos los habitantes deberíamos trabajar para alcanzar un futuro mejor para la familia y las generaciones venideras.

Este accionar restrictivo, lastimosamente, permite a quienes promueven objetivos egoístas crecer sin ser descubiertos, de tal forma que ahora nos vemos amenazados por una guerra nuclear; debido a que los mecanismos para llevar adelante sus objetivos, ya no están bajo su control, pues el pueblo con su voto decidió apartarlos del poder.

https://otrosyfinanzas.lamula.pe/2017/06/05/la-reconstruccion-por-lo-del-costero/lucuma/

Es en este punto, en donde mi teoría de la creación de “Satélites de desestabilización” cobra sentido de nuevo.

Para no alargar esta exposición me limitaré al caso de cómo se desestabilizó al mundo con la “polarización ideológica”. Cuba según mi teoría, fue financiada e instrumentada como factor de desestabilización para América y se le utilizó como el azote de los países latinoamericanos, con el uso de propaganda y la formación de movimientos revolucionarios se nos sembró la paranoia de la posibilidad ser sometidos al comunismo, al socialismo; por supuesto esto se da con un adecuado financiamiento y armas, cuyo dañino efecto se extienden durante más de dos décadas desde el Cono sur en el sur de América hasta Centro América y levemente toca a México.

Es de esta manera que estos países son sometidos, a la inestabilidad política y económica durante años; impidiéndoles usar los recursos para educar a su población, debiendo disponer de ellos para la guerra, además no se les permite alcanzar unidad económica o política y por consiguiente las posibilidades de alcanzar el desarrollo desaparecen; estas condiciones, creadas, solo favorecen a quienes diseñaron los sistemas y ellos son el poder en la sombra del gobierno de los EE. UU., quienes se lucran manteniendo el control de la explotación de las riquezas de estas naciones. (Ej. Petroleo en Venezuela).

En septiembre del 2017, resulta que el Satélite desestabilizador en Asia, Corea del Norte, se ha salido de control.

Los gobiernos norte americanos anteriores de Clinton, Bush y Obama, controlados por el gobierno en la sombra, financiaron con billones de dólares a los gobiernos de Corea del Norte quienes desarrollaron en forma eficiente su capacidad nuclear y lanzamiento de misiles y ahora resulta que ese gobierno ha desarrollado y probado su primera bomba de hidrógeno, bomba que supera en potencia a las conocidas bombas nucleares.

Está claro que el gobierno en la sombra, pierde control sobre el gobierno de los EE. UU., sus políticas y forma de mantener control sobre la mente de sus ciudadanos, no existiendo ahora la posibilidad de financiar de nuevo a Corea del Norte y permitirle continuar el juego armamentista; Clinton, Bush, Obama y el poder en la sombra, han perdido gran parte del poder.

Por sus erradas políticas, ahora viejos, jóvenes y niños en el planeta sufrimos la tensión de las posibles consecuencias que ni si quiera imaginamos, ocurrirán como resultado colateral de una guerra en la que nada tenemos que ver.

Por supuesto a parte de orar, nada podemos hacer en lo relativo a los acontecimientos en Corea del Norte.

Pero podemos hacer un esfuerzo por llevar adelante cambios en las estructuras políticas y gubernamentales de “nuestros países”, demandar a quienes se han convertido en medios de propaganda a retomar  respetar los principios del periodismo, que informa a la ciudadanía y no la desinforma como actualmente lo hacen.

En nuestras manos está, reforzar la educación y quizá recortar fondos a la Fuerza Armada y ser cada ciudadano un soldado sin sueldo, al servicio de la patria.

 

 

Ernesto Panamá

Escritor