Ni hay mal que por bien no venga – El Presente 

 

2016 fue año electoral en el Reino Unido y los EE. UU. 

En junio del 2016 se da la primera reacción contraria a la tendencia globalista cuando los ciudadanos del Reino Unido le dicen al mundo que la soberanía de una nación debe ser respetada y en las urnas deciden abandonar la Unión Europea. 

En los EE. UU. se preveía por lo que informaban los medios de prensa tradicionales, que en el gobierno continuaría el partido demócrata. 

El presidente Obama finalizó ocho años de gobierno causando muerte y destrucción en el mundo e hizo perder la credibilidad existente en su país. Además, el causante de las migraciones que desde Oriente Medio y África del Norte deterioraron la economía de la Unión Europea resultó ser él. 

Obama nunca objetó las malas prácticas del PCCh en cuanto a irrespeto a la propiedad intelectual, patentes, regulaciones desiguales de comercio, ni seguridad nacional. Tampoco le preocupó que sus ciudadanos perdieran sus empleos al migrar la industria nacional al exterior y no puso reparo en el creciente déficit comercial. 

Es más, Obama generó desempleo con el cierre de la industria manufacturera dedicada a explotar la minería, bajo el pretexto de contribuir a la conservación de medio ambiente. Además, muchos norteamericanos perdieron la vida en guerras inútiles. 

Resultaba notorio su enriquecimiento y el de otros miembros de su gabinete. El mal manejo e intervencionismo de instituciones del gobierno en el sector privado no pasaba desapercibido, pero todo esto contó con la complicidad de la prensa. 

2016 fue año electoral en el Reino Unido y los EE. UU. 

El futuro gobierno de Hillary Clinton sin duda no tenía la menor intención de revertir las políticas sociales y económicas de Obama pues ellas la habían enriquecido y además en sus manos quedaría el sistema de gobierno corrupto que dirigiría al ser electa la primera mujer presidente de los Estados Unidos de Norte América. 

Esta situación en mi humilde opinión conduciría al final de la influencia mundial de los EE. UU. además su pueblo, era incapaz de alzar su voz y parecía aceptar este destino. 

El sistema norteamericano se había venido corrompiendo por décadas de tal manera que su colapso era eminente, además el pueblo norteamericano aparentaba impotencia ante el deterioro económico, social y moral que su sociedad padecía. 

Todo apuntaba a que China era la potencia por tomar el liderazgo mundial. 

Así el futuro parecía alejarse de un mundo democrático y dirigirse a uno que llamaban global en el que seríamos sometidos a la voluntad de una clase corporativa aliada a un sistema totalitario. El nuevo sistema parecía consolidarse. 

Pero como nadie puede predecir el futuro. 

En noviembre 2016 el resurgimiento de la voluntad norteamericana decide que es necesario recuperar los valores que antes hicieron grande su nación y es electo presidente Donal J. Trump. 

Cumple en agosto 2020, 43 meses el gobierno de Donald Trump y la mayoría de las tendencias negativas que padecían los norteamericanos y que favorecían al PCCh, la migración ilegal, el aumento de la violencia, las muertes por sobredosis, la reducción del desempleo, etc., desaparecen aceleradamente. 

Los impuestos que China se ve obligado a pagar por sus exportaciones baja la disponibilidad de fondos para el PCCh, las fábricas cierran y aumenta el desempleo y además se ven obligados a respetar patentes, derechos de autor y a no devaluar su moneda. 

En los EE. UU. la reducción del impuesto corporativo del 32 % al 15 % estimula el retorno de capitales y fábricas. La reducción de regulaciones acelera las inversiones, generando más empleos. La aplicación de las leyes y la construcción del muro reduce el ingreso de ilegales y esto contribuye al aumento de salarios de los nacionales. 

China pierde con estas medidas la capacidad de alcanzar las metas proyectadas. La dirección del PCCh poco puede hacer pues no solo la tecnología viene de los EE. UU. sino que además su crecimiento económico dependía del consumo de los norteamericanos las que generaban altas ganancias cuando se pagaban aranceles bajos. 

La organización del comercio mundial ha dado su apoyo a la demanda del gobierno norteamericano por considerarla justa ya que únicamente demanda “reciprocidad” en el trato comercial y esto cuenta con simpatía mundial. 

Las medidas impositivas y comerciales impuestas por el gobierno norteamericano resultan para China y el PCCh en el peor año económicamente hablando en más de una década. 

Pero además de esto sucede que la naturaleza y el destino, parecen no dispuestas a permitir que el sufrimiento del pueblo chino dure cien años. Y quizá estemos viviendo el inicio del fin del PCCh. 

El malestar en China crece por diversas causas y todas contribuyen al incremento en deserciones del PCCh. El cierre de fábricas causa desempleo, el manejo de la pandemia es criticada, la situación comercial y Hong Kong los hacen objeto de sanciones internacionales y ahora todo se agrava con los daños causados por las inundaciones y la posibilidad del colapso de la represa de las “Tres Gargantas”. 

Los niveles de agua en la represa han obligado a que las once compuertas se abran y las inundaciones que el pueblo sufre rio a bajo, hacen a la dirección del PCCh tomar medidas emergentes, sin poder evitar la incertidumbre. 

 

                                  2 – Ilustración 2Foto CGTV español 

 

Fotografías recientes de la represa muestran que sus paredes ya no se muestran como antes en línea recta. Los bloques de hormigón de la represa asentados en la roca del fondo del río se han movido y el agua está por superar el máximo nivel pues las lluvias no cesan y entonces la represa colapsará. 

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