ERNESTO PANAMÁ | Domingo, 21 de febrero del 2021

El momento de hacer historia es el próximo domingo 28 de febrero 2021.

Quién escribe ha vivido siete décadas y puedo afirmar que durante este período de regímenes militares, trece años de guerra y treinta años de ARENA y FMLN como pueblo nunca hemos sido forjadores de nuestro destino.

Los militares que nos gobernaron no fueron electos democráticamente, ellos fueron producto del interés de los gobiernos norteamericanos, quiénes imponiendo estos regímenes semi autoritarios, iniciaron la corrupción de nuestro sistema y estructura de gobierno.

Sus intereses globales dan paso a las guerras terroristas en el Sur de América enfrentando a chilenos, argentinos, uruguayos y luego es el turno de Centroamérica. El terrorismo llega a nicaragüenses y salvadoreños, y  logran con sus guerras reducir la población mundial, hacer países más dependientes y corrompen sus sistemas democráticos.

James Carter decide derrocar la dictadura de los Somoza, dando paso a la dictadura Sandinista que hoy gobierna ese país.

La traición del gobierno Carter a los aliados militares en El Salvador llega encubierta en acusaciones de violaciones a los derechos humanos, siendo empujado los salvadoreños a vivir 13 años de guerra terrorista con un saldo de 70.000 muertos y llevar a cabo eventos electorales.

Después de ser inducidos a matarnos entre hermanos, el gobierno de Carter decide que debemos conducir una elección constituyente y una Presidencial. La limitación de tierras, la estatización del comercio, tienen el sello extranjero, y violaron la voluntad popular en el resultado de la presidencial y Napoleón Duarte asumió la presidencia.

El verdadero líder del pueblo es calificado por el gobierno de   EE. UU. como una persona que nunca deberá gobernar El Salvador y este se ve forzado a ceder el liderazgo del partido y luego muere igual que los líderes opositores Manuel Ungo y Napoleón Duarte.

El Salvador queda entonces gobernado por la élite económica corrupta. Las consecuencias de la guerra y la campaña de mentiras utilizada por la élite gobernante, les permite enriquecerse durante cuatro períodos presidenciales.

El malestar popular ante la inseguridad y falta de oportunidades deja al pueblo con la alternativa FMLN quién designa a un periodista ajeno al terrorismo como candidato, y el pueblo lo elige. Logrando ganar con engaños un segundo periodo. Durante estos dos gobiernos el pueblo tampoco vio cumplirse ninguna de las promesas ofrecidas por los “revolucionarios”, solo atestiguó que esta élite, como la elite gobernante anterior también se enriqueció.

En el 2018 se da una elección de alcaldes y diputados y en ella queda evidenciado el rechazo del pueblo hacia las fuerzas bipartidista que lo gobernaron durante treinta años. La asistencia a las urnas de la población fue la más baja históricamente y el número de votos que ARENA y FMLN obtuvieron fueron los más bajos registrados en sus trayectorias partidarias.

Este descontento y desilusión de la población votante conduce a una nueva coyuntura política que da paso a la consolidación de una nueva figura política y el pueblo sin más opciones decide apoyarla.

El bipartidismo hace todo esfuerzo legal e ilegal para que Nayib Bukele y sus Nuevas Ideas no se convierta en presidente, pero el pueblo está harto de 30 años de comer mierda y en las urnas el 28 de febrero 2019 con el 53 % de los votos lo eligen presidente.

Dos años ha gobernado para su pueblo, le ha dado seguridad, un mejor sistema de salud, mejora en la infraestructura escolar, ha combatido el nepotismo y la corrupción y como resultado el apoyo a su persona y gestión es el más alto registrado en la historia de El Salvador.

La vieja estructura bipartidista ARENA – FMLN que aún controla la Asamblea Legislativa, la elección del poder judicial, la corte de cuentas y el tribunal supremo electoral, están trabajando en el “fraude” que evite el cumplimiento de la voluntad soberana del pueblo y la pérdida del poder legislativo.

Depende de nosotros los facultados para votar, evitar el fraude. Debemos acudir a las urnas masivamente como nunca y ejercer nuestro voto.

Libres o esclavos, esas son las opciones.

Por yanglorm